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Colores De Otoño En El Castañar Del Tiemblo.

En la ladera del Etna, al norte de Catania (Sicilia), no ha mucho que aún vivía el Castaño de los Cien Caballos, del cual se cuenta que guareció bajo su copa a la reina Juana de Aragón con otros tantos jinetes de su compaña –en el siglo XVIII, la mata tenía 15 metros de diámetro, y a finales del XIX, cuando apenas quedaban restos del árbol padre, la cepa frisaba los 53 de circunferencia–; en Poqueira (Granada), durante la guerra de las Alpujarras, un morisco tejedor habitaba en el tronco huero de un castaño, con su prole, su telar y todo el ajuar; en Béjar (Salamanca), hacía lo propio un tornero, quien a más ampliaba casa y negocio fabricando vasos con su madera; en Hervás (Cáceres), otro castaño aprvechaba para encerrar un toro… Pues bien: siendo todos ellos enormes, ninguno hubiera hecho menos al ‘Abuelo’ de El Tiemblo, que, con sus 16 metros de perímetro, sigue retoñando como hace cientos de primaveras y asombrando –en las varias acepciones del verbo– a cuantos se cobijan en las entrañas de su alma generosa y patriarcal.

El ‘Abuelo’ de la savia lenta, el viejo de la savia sabia, reina en el bosque que puebla la cabecera de la garganta de la Yedra, cauce de un amenísimo arroyo –tributario del Alberche– que nace en el extremo oriental de la sierra de Gredos, casi en la raya entre El Tiemblo y Rozas del Puerto Real, municipios linderos de Ávila y Madrid en los que el Castanea sativa, especie típica del norte y del occidente peninsulares, tiene una de sus habitaciones más céntricas y peregrinas. Y en verdad que es un gozo poder pasearse, a tan sólo una hora de la reseca capital, por este reino encantado en el que las hojas aserradas rasgan la brisa mañanera con un runrún de magostos y castañadas, con un eco de lluvias oceánicas, de silencios, penumbras y soledades de un septentrión ¡tan lejano!

texto: Andrés Campos.

En otoño, el castañar de El Tiemblo viste sus mejores galas: ocres, amarillos y verdes para crear un escenario de ensueño, un paisaje recogido, húmedo y misterioso, habitado, desde hace cientos de años, por los mas formidables castaños de todo Gredos.

Se cuentan por decenas. Son ejemplares centenarios, enormes, macizos. Sus raíces gigantescas y su piel rugosa les confieren un aire ilustre y venerable. Su tamaño, descomunal, intimida a quien se acerca. No es raro encontrar troncos huecos, fulminados por algún rayo, donde los duendes del bosque podrían construir ciudades enteras.

El castañar de El Tiemblo, en el extremo más oriental de la sierra de Gredos, es uno de esos rincones secretos que se acomodan en la memoria para hacernos volver una y otra vez. Recorrerlo durante las tranquilas tardes del otoño, cuando la suave luz del sol acompaña sin quemar, es, además, una puesta a punto para los sentidos, un autentico festín para la vista, el olfato y el tacto.

El castaño europeo (castanea sativa) pertenece a la familia de las Fagaceae. Es oriundo de la Europa meridional y el Asia Menor. Es un árbol de gran desarrollo (entre 20-35 metros de altura) cuyo tronco llega a medir 2 metros de diámetro.

Las hojas de entre 16-28 cm de largo y 5-9 de ancho son oblongo-lanceoladas y profundamente dentadas.

Las flores de ambos sexos nacen en amentos verticales de 10-20 cm de largo. Las flores masculinas en la parte superior y las femeninas en la inferior. Surgen a finales de junio y hacia el otoño, las femeninas se convierten en espinosas bellotas que contienen de 3 a 7 castañas parduzcas y se recogen en octubre.

Esta especie requiere un clima suave y una humedad adecuada para su crecimiento y la producción de castañas. Es sensible a las heladas tardías de primavera y a las escarchas precoces del otoño. No tolera los suelos calizos. En hábitats boscosos puede tolerar una sombra ligera.

Las aguas del río Alberche, se detienen cerca de El Tiemblo para formar el Embalse del Burguillo, en cuyas aguas se puede disfrutar de diferentes actividades que añaden a esta zona un interesante atractivo turístico.

Un poco más abajo, a poca distancia del anterior, recoge aguas el Charco del Cura que en adelante canaliza el río bajo un túnel y donde aún pueden contemplarse los restos de alguno molinos (de harina o de fabricación de papel) que daban movimiento las aguas libres del Alberche.

El principal afluente del río, en el término de El Tiemblo, es la Garganta de la Yedra cuya importancia viene dada no sólo por el agua, sino por la belleza de los parajes que la rodean y de construcciones como el Puente Pasil.

Un año más, en la cabecera de la garganta de la Yedra se ha acomodado el otoño. Y es alrededor del refugio de la Dehesa de la Villa donde muestra sus mejores galas.

En los remansos de agua que hace la garganta y el tapiz que forman las hojas de los castaños recién caídas se ve reflejado el cielo azul del frió otoño.

Muy cerca de este fabuloso paraje a excasos kms. podremos encontrarnos con Los Toros de Guisando
conjunto escultórico celtibérico que se ubica en el cerro de Guisando, en el término municipal de El Tiemblo.

Los Toros de Guisando han estado presentes en obras literarias españolas de todos los tiempos. Cervantes los cita varias veces en el Quijote, en tanto que Lorca recurre a su valor emblemático en su obra «Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías»:

…y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra

El paraje da nombre al pacto que allí se firmó en el siglo XV entre el rey Enrique IV de Castilla y su hermana, la futura Isabel la Católica.

Reportaje Fotográfico: Luis M. Parra

MAs fotos de los colores del otoño en el castañar: AQUI

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6 comentarios

  1. Yael Shiff

    Que buenas fotos Luis, esta sexta deberias ponerla en CF tambien que buena bravo.
    Ummmmm ne haces envidia con esta magnifica foto de la casteña , hace años que no comi.
    Tu foto de la antes de la penultima, la agua con el reflejo que buena.
    Bravo toda la seria es muymuy bonita.
    Saludos
    Yael

    noviembre 1, 2007 en 11:48 pm

  2. MAYTE

    Pocas veces he visto fotos tan reales y tengo que decir que sitios tan expléndidos deberían cuidarse más para que la mano del hombre no pueda llegar a ellos, sería una lástima que por culpa nuestra no pueda recibir más emails como éste.Ah, se me olvidaba, hacer fotos tan maravillosas y llenas de vida ME DA UNA ENVIDIA…..BESOS GUAPETON.

    noviembre 2, 2007 en 7:23 pm

  3. Creck-creck

    Impresionante sitio y estupendas fotos.

    Un abrazo.

    noviembre 10, 2007 en 11:52 am

  4. lucas del club de campo

    Que magnifico tio eres un crac. estoy encantado de ver tu trabajo y el de tu amigo Andres con los textos. Me parece que tengo mucho que aprender en esto. Pero en la vida hay que ser un poco inquieto para crecer como el abuelo del tiemblo… Ya me enseñaras más cosas. Lu.

    diciembre 8, 2007 en 1:05 pm

  5. Rosa

    Me gusto mucho volver a ver los bosques de mi tierra natal,de la que hace tiempo me fui.Viendolos por aqui son todo un documental, es increible lo que te hacen sentir unas postales y la de recuerdos que pueden regresar. me senti de nuevo en casa y me hizo recordar el aroma que respiraba al pasear por algunos de esos paisages. Un saludo a quien realizo el esfuerzo de expresar toda esta naturareza de la que podemos sentirnos orgullosos todos los tembleños.
    Rosa

    noviembre 16, 2008 en 11:14 pm

  6. Azucena

    Es el lugar mas bonito y relajante del mundo sobretodo en Agosto y entre semana si ruidos ni calor

    marzo 22, 2009 en 2:09 pm

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