CAPTADOR DE IMÁGENES

Monumento 11M.

Hay una habitación azul en Atocha que conduce hasta el cielo. Se entra atravesando una mampara de cristal. El límite con otro mundo. Un mundo azul cobalto, un lugar con tintes oníricos, un rincón de cristal que hace temblar el espacio. Y está justo donde estaba antes la sucursal de un banco, justo a la izquierda de los tornos del metro. Cruzar ese límite es como meterse de pronto en una película de David Lynch, implica estar dispuesto a experimentar algo. Porque tras esa mampara hay un pasillo algo sinuoso, también azul cobalto, también acristalado. A cada paso, se hace el vacío. Silencio. Y, al fondo del pasillo: la habitación azul, encapsulada y presurizada. Y allí, la luz: un enorme foco de luz que se proyecta sobre el suelo y que, como si fuera un imán, atrae a cualquiera que se acerque: ¿de dónde viene esa luz?



Sólo cuando uno ha cruzado la mampara, atravesado el pasillo, entrado en la habitación azul… sólo cuando uno se pone debajo de ese foco de luz y mira hacia arriba lo entiende todo.

Entonces se siente atrapado por el haz de luz, envuelto en una membrana de centenares de mensajes que rondan su cabeza.

Los mismos que dejaron escritos los madrileños aquel fatídico 11 de marzo de 2004 y los días posteriores, en el mayor gesto de espontaneidad y de compasión que se recuerda en la ciudad, consternada por las 191 víctimas del brutal atentado.

En español, en árabe, en rumano… los 24 albañiles de distintas nacionalidades que han puesto pieza sobre pieza de vidrio macizo, iban descubriendo con emoción el significado de esos mensajes que se alzan en espiral, hasta el cielo.

Así que la vista desde la superficie, esa especie de cúpula de vidrio cilíndrica, sólo es parte del envoltorio de ese viaje.

Eso sí, un envoltorio original, que ha supuesto un desafío a la arquitectura en España. Porque por primera vez se ha edificado con piezas de vidrio macizo, como si fuesen ladrillos de cristal de un espesor de 15 centímetros y de ocho kilos cada uno, y con la forma de los comecocos de los videojuegos, como las idearon sus creadores.

Texto: ElPais.com

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7 comentarios

  1. ethoo

    El de la segunda foto me suena.

    Bonito homenaje socio.

    junio 13, 2009 en 11:56 am

  2. yael

    Magnifico homenaje gracias por compartir con nosotros.
    plas plas plas Luis Miguel.

    junio 13, 2009 en 4:43 pm

  3. Miguel Angel Elías

    Esta vez reconozco que has llegado a lo más alto luismi. Aquel fatídico dia lo llevamos todos dentro en nuestros corazones, en nuestras almas..junto con tu trabajo y aquella frase de “todos íbamos en ese tren” queda plasmado uno de los peores días de nuestra ciudad, de nuestro país…enhorabuena de verdad amigo

    junio 13, 2009 en 6:02 pm

  4. Buen reportaje socio, en otra ocasión volveremos juntos.

    junio 14, 2009 en 10:13 pm

  5. Helena

    Buen reportaje.
    Yo he de reconocer que todavía no he entrado.

    junio 15, 2009 en 7:25 am

  6. susana

    Aquel dia lloré de pena, me sentia mal por dentro y por fuera, no me podía explicar tanto sufrimiento , personas inocentes, personas que podíamos haber sido cualquiera de nosotros. Hoy pienso en ellos y mi estomago se hace un nudo que ……….. Lo siento Luismi, me ha encantado tu homenaje ójala que nunca se repita, muy bonito de verdad….

    junio 15, 2009 en 6:28 pm

  7. mayte

    Hay momentos en la vida de una persona que jamás se olvidan, sean buenos o malos, por desgracia éste es uno de esos momentos que toda persona jamás olvidará.PRECIOSO LUISMI.

    junio 21, 2009 en 5:33 pm

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