CAPTADOR DE IMÁGENES

Un Paseo Por Segovia.

Para Dani (Qxxik), por su buen hacer, su buena compañía y la tarde tan agradable que pasamos

Texto:Jaime Ruíz de Infante

Cuando el viajero llega a Segovia percibe una cierta quietud estética, un genuino y entrañable aroma provinciano, donde la historia ha ido modelando un escenario netamente medieval, festoneado por prestigiosos mesones que ofrecen el paisaje segoviano en sus mesas.



El atractivo principal de esta ciudad castellana, reside en la inmutable belleza de sus iglesias románicas

En la paz que se respira en sus numerosas placitas y callejas, que incitan a la conversación y tertulia.

Este ambiente de sosiego excepcionalmente se trunca en torno a los monumentos emblemáticos, como La Plaza del Azoguejo –Zoco pequeño- con su imponente Acueducto Romano, equilibrio de piedras graníticas sin argamasa, que empequeñece al viajero al intentar recoger, en sus cámaras de fotos, dos mil años de historia.

Suele ser punto de reunión e inicio de un recorrido peatonal de cientos de turistas desorientados. Grupos infantiles atropellan, al viandante, con sus gritos y carreras; obedientes alemanes siguen a los guías en formación cerrada; franceses petulantes afirman que la torre Eiffel es más alta; desastrosos americanos mascando chicle preguntan donde hay un McDonnall: japonesitas clonadas ríen nerviosas mientras disparan sus flases; gitanas descaradas ofrecen manoseados claveles; vendedores ambulantes apabullan con mil recuerdos innecesarios…

Aromas de sopa castellana y cochinillo asado, del Mesón Cándido, se funden con el piar de pájaros y palomas, que descienden de sus nidos romanos a disputarse bocadillos abandonados.

La bulliciosa y pina calle Cervantes, conocida también como Calle Real, jalonada de románico, fachadas de picos y serigrafías segovianas, arranca de esta desproporcionada plaza. El recodo del Mirador de la Canaleta nos ofrece una vista de copos asentados en pinares y cimas de Navacerrada.

La calle Real sigue su curso ascendente dejando a su paso palacios cuyos bajos pertenecen hoy a oficinas bancarias; las antiguas tiendas menestrales se han convertido en expositores de informática y telefonía móvil; los clásicos figones castellanos luchan, sin mucho éxito, con los establecimientos de comida rápida.

En la Plaza de Medina del Campo, al pié de la estatua de Juan Bravo se agolpan mesas de cafeterías mientras un saxo crea un extraño ambiente de jazz.

Al fondo El Torreón de Lozoya, una mole de granito con labores del siglo XIV, acoge el mundillo literario segoviano; allí –como decía el clásico- a las ocho de la tarde, o das una conferencia o te la dan…

Por estos aledaños se encuentran restos de Sefarad, de hecho hay un barrio judío y numerosos edificios atestiguan la importancia semita de esta población.

Un ejemplo es el convento del Corpus Christi, antigua sinagoga hasta 1410, nombre que ha dado a la plaza donde se ubica y que encontramos en nuestro camino. La corta calle de Isabel La Católica nos lleva al corazón de la ciudad: La Plaza Mayor, con el Ayuntamiento, el Teatro Juan Bravo, y la Catedral.

Bajo sus soportales, jalonados de restaurantes, cafeterías y tiendas de recuerdos, pasean del brazo el cotilleo y la murmuración. Las fuerzas vivas se saludan ceremoniosamente; políticos de distintas facciones se observan y vigilan con cinismo; es, sin duda, el lugar idóneo para ver y dejarse ver.

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9 comentarios

  1. Qxxik

    Muy bueno colega! En general, me gustan más en color que en ByN…
    Gracias por la visita!!!

    octubre 26, 2009 en 2:26 pm

  2. Solo conocia Segovia de pasada, pero despues de ver tus fotos,pienso que tengo una deuda con la historia y arquitectura de esta ciudad, a si que nada mas que pueda, me acercare por esas tierras, un saludo y excelente reportaje.

    octubre 26, 2009 en 3:21 pm

  3. jose angel

    Como se nota que libras entre semana, si hubiera sido el sabado no te encontrabas las calles asi. Un abrazo

    octubre 26, 2009 en 3:35 pm

  4. Ethoo

    Cada vez te quedan mejor las fotos en ciudades con historia. Bravo.

    octubre 26, 2009 en 4:41 pm

  5. Segovía merece no sólo un paseo. Enhorabuena para el autor del texto que tan bien acompaña a las imágenes. Mi próxima andadura será por la juedería, que desconozco.

    Un saludo.

    octubre 26, 2009 en 5:38 pm

  6. Fahhe

    Aunque las fotos en b/n te están quedando genial, creo que con el cielo que tenías ese día, te quedan muchísimo mejor las fotos en color. Muy buenas, como siempre, Maestro.

    octubre 26, 2009 en 9:10 pm

  7. Hace ya 3 años creo que no visito Segovia socio, y no es mal lugar para perderse.

    noviembre 1, 2009 en 6:35 pm

  8. Jesus Martin

    Son fotos geniales, te lo dice un segoviano de nacimiento.
    Con estas fotos la gente sabrá que en Segovia también hay muralla.

    noviembre 2, 2009 en 6:04 pm

    • es cierto, yo personalmente no lo sabia hasta que mi guia particular al que dedico el repor me la enseño.

      noviembre 2, 2009 en 6:11 pm

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